Definirme me cuesta.

Quizá porque pienso que somos todo y nada a la vez.

Ponerme etiquetas muchas veces me aleja de mí misma. Y, al mismo tiempo, a veces las necesito para entenderme, comprenderme y seguir creciendo.

Autorretrato en blanco y negro de Pía Alvero, fotógrafa en Pamplona

La vida me ha enseñado que somos muchas cosas a la vez.

Luz y sombra, certeza y duda, herida y belleza. Quizá por eso amo tanto la luz. Me gusta buscarla, estudiarla y entender cómo aparece.

 

 Pero también sé que sin sombra no vemos nada de verdad.

Y creo que esa forma de mirar atraviesa todo lo que hago.

Soy una amalgama de retales.

De experiencia, pensamiento, intuición, conversaciones, arte, caídas, preguntas y caminos que a veces han sido oscuros, incómodos y difíciles de transitar.

La creatividad ha sido mi forma de respirar dentro de todo eso.

El arte, una linterna.

Y la fotografía, una manera de mirar a otras personas con la misma verdad con la que intento mirarme a mí misma.

 

 

Hubo un momento en el que decidí escucharme.

Y desviarme del camino que otras personas habían pensado para mí. Ahí apareció Bellas Artes. Y con ello, una parte esencial de mi forma de estar en el mundo.

Desde entonces sigo en ese mismo lugar: aprendiendo, observando, dudando, creando, conectando. Mi cabeza no piensa en línea recta. Piensa en red, en capas, en constelación.

Y aunque eso a veces me haya frustrado, hoy sé que también forma parte de mi manera de ver, de sentir y de acompañar.

Me interesa la verdad.

La conversación.

La conciencia.

La igualdad.

El ahora.

Y ese momento en que una persona puede relajarse, habitar el espacio frente a mí,  dejar de fingir y mostrarse tal y como es.

 

Lo que más me importa no es solo el resultado.

Quizá por eso, tanto en mis fotografías como en mis charlas y talleres, lo que más me importa no es solo el resultado. Me importa lo que ocurre entre medias. La conexión. La presencia. El instante en que algo se afloja y aparece lo real. Soy Licenciada en Bellas Artes, he realizado cursos de doctorado y sigo aprendiendo. Pero más allá de cualquier título, lo que realmente sostiene mi trabajo es una mezcla de arte, experiencia, vida y una necesidad profunda de mirar con verdad.

Si has llegado hasta aquí, quizá lo mejor no sea seguir leyéndome. Quizá lo mejor sea que nos conozcamos. Si nos conocemos, seguro que algo podemos construir juntas.