Hola, mi nombre es Pía Alvero,
y me gustaría contarte una historia.

Esta historia comienza con un recuerdo hacia una persona única en mi vida, mi padre.

 

Y es que mi padre fue una persona muy especial para mí. Él tuvo muchísimo que ver en la mujer y profesional que hoy soy. Gracias a su enorme sacrificio y confianza, hoy puedo decir que no soy una fotógrafa convencional, y que nunca lo seré.

 

De pequeña era una chiquilla nerviosa y con sobredosis de imaginación. ¡Recuerdo decir a mi madre que no sabía si tanta imaginación sería algo bueno! La verdad es que nunca me ha costado dejarla volar…

Pía Alvero Fotografía mágica Sobre mí 1

Con estos antecedentes tan sólo podía seguir un camino…

 

Y ellos apostaron por mí cuando estudiar Bellas Artes era algo difícil de entender en aquella época. Aunque mi madre intentó hacerme una “mujer de provecho”, apuntándome a un curso de confección, mis sueños ya iban por otro camino bien distinto. (No obstante, admito que aquel curso me vino muy bien para hacer mis posteriores creaciones en los reportajes fotográficos)

 

Tras mucho esfuerzo y sacrificio por ambas partes, conseguí licenciarme en Bellas Artes y poco tiempo después, monté mi primer estudio de fotografía.

 

 

Mi llegada a la fotografía fue algo casual.

 

Aunque siempre me apasionó el arte (sobre todo la pintura), fue la fotografía la que poco a poco fue llenando absolutamente todos mis espacios, hasta que finalmente descubrí que a través de ella podía desarrollar una enorme creatividad.

 

La fotografía me había ganado el corazón.

 

Así que me seguí formando con diferentes fotógrafos profesionales del panorama actual, pues creo que la formación es algo fundamental en esta profesión.

 

Sin embargo, fueron mis influencias artísticas las que me llevaron a tener un estilo muy personal y diferente, un estilo que considero propio.

 

La fotografía me ha dado muchísimo y creo que a través de ella puedo transmitir todo lo que soy.

Mi gratitud hacia mis padres siempre será infinita.

 

A ellos les debo mi sueño. Por eso, todo lo que hago hoy en día, lo hago pensando en ellos.

 

Pienso en cómo de orgullosos se deben sentir al ver que su hija consiguió llevar su amor por el arte mucho más allá, creando un universo único donde fotografía, magia y arte se dan la mano para conseguir resultados maravillosos.

 

 

Por eso, verás que mis reportajes fotográficos nada tienen que ver con lo convencional.

 

Cuando un cliente viene a mi estudio para pedirme “unas fotos normalitas”, mis pelos se erizan y automáticamente, me pongo en alerta.

 

No pido que todos los públicos sean para mí, de hecho, sé que lo extraordinario de mi estilo (sobre todo los reportajes mágicos) no es para todo el mundo. Es algo que asumo con normalidad.

 

En mis sesiones lo más importante siempre es “vivir la experiencia”, más allá de un excelente resultado. Preparo cada detalle con un cariño especial: el atrezzo, el vestuario, los lugares, la ambientación… Paso muchas horas previas preparando cada sesión.

 

Quiero que mis clientes se sientan únicos y especiales porque sólo así se pueden lograr los mejores resultados.

Hace poco grabaron una de mis sesiones de fotografía mágica para el programa “Con la calle a cuestas” de Euskal Telebista (ETB); si quieres verlo haz click en el play del vídeo.

Atrévete a soñar por un día.

 

Quiero que las personas que se fotografíen conmigo sean partícipes de una experiencia única en sus vidas, para que cuando lo deseen puedan revivir aquel maravilloso momento que pasaron, y conserven esos recuerdos increíbles para siempre.

 

Cuando mis clientes se sienten recompensados con el resultado de mis sesiones, siento una inmensa felicidad incomparable a ninguna otra cosa.

 

Su gratitud y emoción son el motor que hace que mi imaginación siga volando y sea capaz de estar siempre gestando nuevas ideas.

 

 

Porque la fotografía es eterna.

 

Como lo es el recuerdo de mi padre. Algún día, será mi hijo el que pueda rememorar los maravillosos momentos que vivimos juntos, cuando vuelva a ver esas imágenes.

Esta es para mí la magia de la fotografía.

Pero no sólo de fotos vive Pía Alvero

familia

Mi familia es lo más importante para mí. Mi marido (que siempre me apoya en mis locuras), mi madre, mi hermana y mi hijo… Ellos son el verdadero motor de mi vida. El recuerdo de mi padre, al que siempre tengo presente cada vez que me levanto (me confieso enamorada de él), que le vamos a hacer.

música

Me encanta la música: el rock, Heroes del Silencio, Bunbury… No concibo la vida sin la música y el arte en cualquiera de sus expresiones… y la luz, porque sin luz no hay vida. Donde hay una buena luz, seguro me encuentras.

creatividad

Siempre estoy inventando nuevas ideas, localizaciones o personajes mágicos para mis sesiones. Admito que traigo a mi marido de cabeza y todos los comercios de segunda mano de la zona me conocen. Cojo cosas viejas, las restauro… si tengo que coger un plumero desgastado para convertirlo en un maravilloso tocado, voilá.

animales

Adoro los animales. Soy incapaz de comprender el sufrimiento animal, el abandono… me considero apasionada de todos ellos, menos de los pájaros (no me preguntes por qué).

viajes

Me gusta mucho viajar (aunque tengo un pequeño problema con los aviones, ¿estará relacionado con los pájaros?), me encanta pasar tiempo con mis amigos y ¡siento una pasión irresistible por el chocolate!

Ahora que ya me conoces un poquito más, sabrás por qué mis sesiones son siempre diferentes.

Aquí, tan sólo tú serás la protagonista, o vosotros, tú elijes.

  • Interiores y exteriores
  • Parajes alucinantes
  • Vestuario creado por mí para cada ocasión
  • Maquillaje y peluquería
  • Atrezzo (también en exteriores)
  • Adapto los reportajes a tu estilo y personalidad
¿Te gustaría formar parte de una de mis sesiones?

Si quieres hacer o hacerte un regalo único y especial, busca entre mis servicios el que mejor se adapte a lo que deseas, y si no encuentras lo que buscas, cuéntamelo, me encantará oír nuevas propuestas.

 

Gracias por llegar hasta aquí.

 

Sé feliz, Pía.