El Teatro de los Recuerdos: una Navidad hecha también de otras Navidades

Todo empezó mientras ordenaba el estudio.

Reportajes de Navidad en Pamplona .

Abría cajas, limpiaba, movía telas y volvía a encontrar objetos que habían formado parte de otras campañas de Navidad. Algunos llevaban tiempo guardados y otros, en cuanto aparecían, me devolvían inmediatamente a una fotografía, a un decorado concreto o a alguna de las niñas y niños que habían pasado por allí años atrás. Me devolvían a cada instante vivido junto a ellas y ellos… a pesar de que había pasado muchooo tiempo.

Mientras hacía todo aquello, pensé que quizá no tenía ningún sentido que esos objetos hubieran terminado su historia simplemente porque había terminado la campaña para la que fueron creados.

Podía volver a utilizarlos, pero no para reconstruir aquellas Navidades ni para repetirlas. Podía transformarlos y hacer algo nuevo con todo lo que ya traían consigo.

Esa idea tiene bastante que ver conmigo. Nunca me ha gustado demasiado comprar por comprar, utilizar algo una vez y sustituirlo enseguida por otra cosa. Me interesa mucho más transformar, reutilizar, reparar, cambiar una función y comprobar qué puede suceder cuando aquello que ya existe entra en contacto con una idea nueva.

Porque cuando damos una nueva vida a las cosas, estas no vuelven vacías. Vuelven con marcas, texturas, colores, experiencias y pequeños rastros de todo lo que ya han vivido.

Y para mí eso suma significado.

Construir lo nuevo con aquello que ya hemos vivido.

Esta Navidad ha llegado, además, en un momento particular de mi trayectoria.

Después de muchos años trabajando como fotógrafa y artista visual, mi trabajo está abriendo caminos nuevos y yo también estoy preguntándome qué quiero seguir construyendo a partir de ahora, cómo y dónde.

Mientras ordenaba aquellas cajas, apareció entonces otra idea que me gustó especialmente: avanzar no significa necesariamente desprendernos de todo lo anterior.

A veces podemos utilizar lo recorrido para construir precisamente el camino que viene.

No se trataba de volver atrás, sino de mirar lo vivido desde otro lugar, reconocer lo que todavía tenía sentido y permitir que pudiera transformarse conmigo.

De alguna manera, el propio proceso de construcción del decorado empezó a parecerse bastante a ese momento profesional: conservar, revisar, transformar y crear algo diferente a partir de todo lo aprendido.

Cómo nació El Teatro de los Recuerdos

La idea todavía estaba bastante desordenada cuando se la conté a mi hijo.

Intentaba explicarle que quería reunir fragmentos de otras Navidades dentro de una construcción nueva, que esas piezas volvieran a aparecer, pero formando parte de otra historia.

En aquella conversación empezó a surgir la imagen de un teatro: un lugar donde algo entra de nuevo en escena, cambia de contexto y puede comenzar otra historia.

Y así apareció de los labios de mi hijo El Teatro de los Recuerdos.

El nombre me gustó enseguida porque explicaba mucho mejor lo que estaba haciendo que cualquier nombre puramente navideño. No estaba construyendo solamente un escenario; estaba creando un espacio nuevo con objetos y materiales que ya tenían memoria.

Cuando algo que parecía un objeto ya forma parte de un recuerdo

Al empezar a enseñar algunos detalles del proceso, ocurrió algo que terminó de dar sentido a todo aquello.

Algunas familias que habían participado en campañas anteriores reconocieron elementos que volvían a aparecer: una cama, algún objeto, fragmentos de aquel universo de El Mago de Oz.

Lo que para otra persona podía ser simplemente una pieza de escenografía, para ellas estaba unido a unas fotografías, a una Navidad concreta y a cómo eran entonces sus hijas o sus hijos.

Y eso me interesa muchísimo porque tiene bastante que ver con cómo entiendo la fotografía.

Una imagen no conserva solamente aquello que vemos dentro del encuadre. Muchas veces queda unida también al espacio, a los objetos, a una determinada edad, a una manera de jugar o a cómo se sintió estar allí.

Lo fotografiado permanece, pero parte de lo vivido también puede permanecer con ello.

Un reportaje de Navidad también es algo que se vive

Por eso nunca he entendido mis reportajes de Navidad como el simple hecho de colocar a una niña o a un niño delante de un decorado bonito y hacer unas cuantas fotografías.

Me gusta construir lugares en los que puedan entrar, mirar, tocar, descubrir, moverse e imaginar. Hay luces, colores, texturas y objetos que despiertan curiosidad; algunas criaturas entran rápidamente en el juego y otras necesitan observar un poco antes de decidir cómo quieren relacionarse con aquello que tienen delante.

Todo eso forma parte del reportaje.

La fotografía será aquello que finalmente permanecerá, pero antes de hacerla ha ocurrido una experiencia, y precisamente esa relación entre lo que vivimos y lo que después podemos recordar es una de las cosas que más me interesan de mi trabajo.

Fotografía original de Navidad Pamplona

Cómo he construido este reportaje de Navidad en Pamplona

Desde ahí ha nacido este reportaje de Navidad en Pamplona.

He recuperado elementos de campañas anteriores, he transformado algunos y he creado otros nuevos hasta conseguir que todo pudiera convivir dentro de una historia diferente.

Mi manera de crear es bastante física. Necesito mover las cosas, observarlas dentro del espacio, ver cómo reaccionan con la luz, cambiar una composición cuando no funciona y descubrir posibilidades que muchas veces no estaban en la idea inicial.

Ahí están inevitablemente mi formación en Bellas Artes y mi manera de entender la fotografía de Navidad en Pamplona: me importan la composición, el color, las texturas, el claroscuro y la construcción del escenario, pero ninguno de esos elementos debería imponerse a la persona que entra en la fotografía.

El decorado tiene que ayudarnos.Tiene que generar posibilidades, despertar curiosidad y dejar espacio para que aparezcan ellas y ellos. Porque puedo construir un teatro entero y, aun así, lo importante seguirá siendo quién entra en él.

La Navidad vuelve; ellas y ellos no vuelven exactamente iguales.

Cada año regresan muchas de las mismas cosas. Sacamos determinados objetos, repetimos algunos rituales, reaparecen canciones, comidas, luces y personas que forman parte de nuestra manera de vivir estas fechas.

Pero las niñas y los niños llegan un poco diferentes.

Ha cambiado su forma de hablar, quizá ya no juegan exactamente igual, miran de otra manera o han descubierto cosas que el año anterior todavía no formaban parte de su mundo.

Por eso quiero que el escenario deje espacio para que puedan ser quienes son ese año, porque eso es lo que realmente me interesa fotografiar.

No sé qué imagen será importante dentro de veinte años ni qué recuerdo despertará entonces. Lo que sí sé, por mi propia experiencia, es que algunas fotografías terminan abriendo puertas: al mirarlas aparece una voz, un olor, una habitación, una persona o una sensación que creíamos mucho más lejos.

Y quizá por eso me interesa tanto que el reportaje no empiece cuando aprieto el disparador.

Empieza antes, mientras estamos allí viviéndolo.

Fotograrfía de navidad mágica Navarra

El Teatro de los Recuerdos · Navidad 2026

Esta Navidad he creado dos maneras diferentes de vivir la experiencia.

Una se desarrolla en exterior, con movimiento, paisaje y luz real. La otra ocurre dentro de El Teatro de los Recuerdos, en mi estudio, entre elementos que regresan transformados, piezas nuevas y un espacio pensado para explorar y jugar.

Son propuestas distintas, pero detrás de las dos está la misma forma de trabajar: observar, acompañar, respetar el ritmo de cada criatura y cuidar cada fotografía sin convertir a quien tengo delante en alguien que no es.

Las reservas para Navidad 2026 ya están abiertas. En la página de Navidad podéis conocer las dos experiencias, ver qué incluye cada una, consultar precios y preguntarme por disponibilidad.